Hacía ya unos cuantos años que no recorría el impresionante macizo de Larra en verano. Lo recordaba duro, pero no hasta qué punto el interminable lapiaz llega a castigar las piernas cuando la nieve desaparece y deja al descubierto este inmenso laberinto de roca caliza. Aun así, volver siempre merece la pena, y más si es compartiendo la jornada con la juventud de Hugo y Lucas, que descubren este espectacular rincón del Pirineo por primera vez.
Comenzamos la ruta en el aparcamiento de la Piedra de San Martín (1.760 m), siguiendo el sendero balizado que atraviesa las praderas, en dirección al collado de Pescamou. Los primeros pasos son cómodos, pero pronto el verde deja paso al blanco de la caliza y nos adentramos en el espectacular karst de Larra, uno de los paisajes más singulares del Pirineo. Un auténtico océano de roca, repleto de dolinas, grietas y simas, donde cada paso exige atención.
Siguiendo los hitos alcanzamos el desvío que nos conduce hacia el Añelarra (2.358 m). La ascensión transcurre entre bloques y lapiaz hasta alcanzar su amplia cima, segundo techo de Navarra. Desde ella disfrutamos de unas magníficas vistas del Anie, nuestro siguiente objetivo, ......................
El repor completo en:
https://covaloria.blogspot.com/2026/08/anelarra-y-anieaunamendi-1-8-26.html



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