Nos vamos hasta la Sierra de Andía, y más concretamente al Alto de Lizarraga. Desde allí descendemos un par de kilómetros por carretera hasta el aparcamiento de Arbeltz, donde comienza nuestra ruta. La mañana es fría, muy fría. Una fina capa de nieve cubre el paisaje y transforma la sierra en un escenario blanco, silencioso y casi mágico.
Arrancamos por el Camino de Ingiri, pista cómoda que nos permite avanzar sin complicaciones durante unos cinco kilómetros. Pasamos el cruce de Sosa, seguimos de frente y dejamos a un lado la balsa de Ikomar. Caminamos relajados, disfrutando del ambiente invernal, hasta que, poco antes de un gran cercado ganadero, abandonamos la pista para dirigirnos hacia un barranco.
La caliza comienza a aflorar y aparecen los primeros lapiaces. El terreno se vuelve irregular, caprichoso, lleno de grietas y surcos tallados por el agua durante miles de años. Nos adentramos en los callejones de Larranganbela, un auténtico laberinto kárstico donde toca avanzar despacio, buscando el mejor paso, disfrutando de cada rincón.
Ganamos altura hasta el túmulo de Larranganbela. Bajamos unos metros y continuamos ascendiendo, siempre sobre este terreno áspero y espectacular, hasta alcanzar la loma desde la que ya divisamos la silueta de la Ermita de la Trinidad de Iturgoyen..........................
El repor completo en :
https://covaloria.blogspot.com/2026/02/lapiaces-de-andia-trinidad-de-iturgoyen.html




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