lunes, 3 de agosto de 2026

Bistruey y Corcina

Dos estupendos miradores sobre Liébana y La Pernía nos sirven de excusa para hacer un interesante recorrido a caballo entre Cantabria y Palencia.

Estamos en Caloca, pequeña localidad perteneciente a Pesaguero, en la comarca de Liébana (Cantabria). Con poco más de 30 habitantes, la mayoría dedicados a la ganadería, el turismo rural y el retiro laboral.


Saludamos a una pareja de montañeros extranjeros, con los que después coincidiremos en la primera parte del recorrido de hoy. Ha amanecido un brumoso día de verano, pero está previsto que despeje por completo.


Arrancamos por una pista cementada, junto al arroyo de La Riega, que abandonamos para continuar por un camino ancho entre hierba alta y escobas y, después, tomar una senda difusa que asciende por el barranco de Las Cogolludas.




Accedemos a una ladera de hierba alta, amarillenta en esta época del año, donde tenemos las primeras vistas a Bistruey, velado por las brumas que comienzan a disiparse. Unos tramos por brezo dan la nota de color, mientras contemplamos las evoluciones de una pareja de alimoches y varios cernícalos. 






Así llegamos al collado más oriental de Las Collaíllas que separan los dos montes a los que subiremos hoy: Corcina y Bistruey. En la collada se nos abren las vistas hacia Liébana, el macizo de Peña Prieta y empiezan a asomar los Picos de Europa. 




Encaramos ahora la subida a Corcina (200 m de desnivel), primero por pasto y brezo, después sorteando afloramientos de conglomerados. En la cima (1875 m) confirmamos la fama de este monte poco visitado. En primer plano, casi a nuestros pies, tenemos el característico conjunto de cordales y foces calcáreas de Peña Jorá, Peña del Castro y Peña de Dobres. Disfrutamos de las afiladas geometrías y del contraste entre la caliza de dichos cordales y los conglomerados de la alineación de la que forma parte Corcina.


Al fondo, impresionan, siempre impresionan, los Picos de Europa, que parecen emerger de un tenue mar de nubes. Salvando las distancias, podría asemejarse a la visión que tenían desde los barcos que, viniendo de América, se acercaban a la costa cantábrica. Ese es uno de los posibles orígenes de su nombre, pero no hay consenso entre los historiadores.




Nos tomamos unos tragos de agua en la cima, echamos unas cuantas fotos y comenzamos a bajar hacia Las Collaíllas, una sucesión de pequeños collados que nos sitúan al pie de la dura subida final a Bistruey, 350 m de desnivel por una imponente pala de hierba sin senda a la vista. Controlamos el esfuerzo con breves paradas para contemplar a nuestra espalda las vistas que van cambiando imperceptiblemente conforme ganamos altura.







En la cima (2000 m) toca reponer líquidos y picotear algo. Recordamos la ascensión hace unos años desde Casavegas (La Pernía). La cima es, por cierto, muga con Palencia. Paseamos nuestra mirada por los queridos paisajes de la Montaña Palentina y nos da mucha pena ver el entorno de Peña Carazo completamente calcinado por un incendio reciente.


Descendemos de la cumbre por el cordal SE hacia el collado de la Cárdina, por el que descendemos a los Puertos de Pineda, una amplia zona de pastos, hoy agostados.






Continuamos en descenso, trazando unas largas eses entre hierba alta, escobas y brezo, hasta los Prados de Caloca, unas amplias terrazas herbosas que atravesamos siguiendo unas rodadas. Pasando cerca de un rebaño de vacas, un mastín nos dice amablemente que no nos acerquemos mucho. 




Hayas aisladas puntean el paisaje por el que caminamos, con las estéticas peñas calcáreas de Camponuera y Cigal de fondo. 




El camino bordea el hayedo que ocupa la vertiente norte de la sierra de Albas, un amplio y denso bosque en el que habitan osos, alguno de los cuales ya se ha paseado por las calles de Caloca. No muy lejos, en Lomeña, donde estamos alojados, una osa está bajando al anochecer a hurgar en los contenedores de basura.


El camino termina por unirse a la pista cementada por la que dimos inicio a la excursión y que nos lleva de vuelta a Caloca.


Datos técnicos: 13 km, 1100 m de desnivel, 5 h.


Recorrido:

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/corcina-1875-m-y-bistruey-2000-m-desde-caloca-228308544



Un año después, hace muy pocos días, hemos vuelto a Liébana para volver a subir a Bistruey. En esta ocasión, lo hemos hecho desde el coqueto y tranquilo barrio de Cucayo, al final del valle de Río Frío.


Las nubes bajas no nos han permitido disfrutar arriba de unas vistas que ya conocemos, pero, al día siguiente, con un bonito tiempo, podremos contemplar desde el mismo Cucayo los abruptos perfiles calcáreos de Peña Jorá, Peña del Castro y Peña de Dobres.








viernes, 31 de julio de 2026

SAN LORENZO (Techo de la Rioja), vivac en la cima. 25-7-26

 












Después de darle bastantes vueltas a la meteorología, finalmente decidimos ir a vivaquear a la cima del San Lorenzo, techo de La Rioja, y aprovechar la ocasión para completar un nuevo reportaje para el proyecto de los Techos Provinciales.

A las cinco de la tarde me reúno con mis compañeros de aventura, Josetxo y Hugo, para quien además será su primer vivac en montaña. Desde allí ponemos rumbo a la estación de esquí de Valdezcaray, punto de inicio de la ruta.

Preparamos las mochilas con todo lo necesario para pasar la noche en la cumbre y, a las siete y cuarto de la tarde, comenzamos a caminar siguiendo la pista de La Cascada hasta llegar a la zona de alquileres. Allí giramos a la derecha para continuar por la pista de El Rehoyo, que seguimos hasta la cafetería El Freskito, donde enlazamos con la pista Colocobia, por la que ascendemos hasta su final.

Superado el tramo de pistas de esquí, el recorrido cambia por completo. Una estrecha y empinada senda gana altura rápidamente por la vertiente oeste de la montaña, atravesando varias pedreras inestables que obligan a caminar con precaución. Poco a poco nos asomamos sobre la vertiente norte, desde donde contemplamos sus profundos corredores. Casi sin darnos cuenta alcanzamos la cima del San Lorenzo (2.271 m), el techo de La Rioja............................



El repor completo en: 







Menditxiki: Rifugio Walter Bonatti (Courmayeur)

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Bonatti aterpea Val Ferrer-en bihotzean dago, Mont Blanc-en itzal ikaragarriaren azpian hedatzen den paradisu natural batean. Jorasses Handiak eta Dent de Géant bezalako tontor ederrez inguratuta, inguratzen duen paisaia naturako ikuskizun bat da, bere formarik garbienean: zelai alpetarrak, koniferoen basoak eta glaziarrak zeruertzean. Ingurune honek, 2.025 metroko altueran, edertasun basati eta lasaia eskaintzen du, alpinisten belaunaldiak inspiratu dituen mendizale espiritua islatzen duena.

 Aterpea ez da atseden hartzeko lekua bakarrik, mendizaletasunaren espirituari egindako omenaldia baizik. Bere kokapenak, Tour del Mont Blanc bezalako ibilbide enblematikoen bidez irisgarria, abentura eta esploraziora gonbidatzen du. Aldi berean, aterpea mendiko tradizioei leial mantentzen da, naturan sartu nahi duten guztiei aterpe atsegina eskainiz, leku hauen bereizgarri diren benetakotasun eta abegikortasunari uko egin gabe.

Courmayeurreko bide-seinaleak

Basoan zehar

Xendan zehar altuera hartuz

Monte Bianco atzean

Monte Bianco atzean

Aldapan gota eta Grandes eta Petites Jorasses atzean

Aterpera iristear

Grandes eta Petites Jorasses ikuspegi zabal

Aterpea atzean utzi eta aitzina

Monte Bianco atzean

Atsedena hartzen, Grandes eta Petites Jorasses atzean

Val Ferreteri so

Poliki poliki aitzina xenda erosoan zehar

Grandes eta Petites Jorasses

Grandes eta Petites Jorasses mendiei so

Grandes eta Petites Jorasses familian

Grandes eta Petites Jorasses pozez
 
Val Ferreti so

Beheranzko bidean

Beheranzko bidean

Val ferretera jaitsi aurretik azken argazkia

Aio